Diez años no siempre son diez años de experiencia
Contar años de empresa es una mala forma de medir experiencia en software. Lo que importa es qué problemas distintos resolviste.
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Durante mucho tiempo medí mi carrera en años de empresa. Si alguien me preguntaba cuánto llevaba, contestaba con un número. Sonaba a evidencia. Al mirar atrás, varios de esos años fueron la misma tarea con otra fecha.
Eso no tiene nada de malo. Hay trabajo que merece repetirse. El problema es usar ese número como si midiera lo que sabes.
Contar años mide el calendario
Un año en ingeniería de software no es una unidad de aprendizaje. Es una unidad de tiempo. El aprendizaje aparece cuando el problema cambia de forma y tú todavía no tienes el reflejo para resolverlo.
Si el ticket de marzo se parece al de octubre, el calendario avanzó y el criterio no. Puedes ser más rápido. Puedes conocer los nombres internos del sistema. Eso es familiaridad. Familiaridad no es lo mismo que experiencia.
La experiencia que sirve es la que te deja decidir mejor la próxima vez que algo no está en el manual: qué cortar, qué no construir, a quién avisar antes de que el incidente sea de todos.
Dos personas, diez años
Imagina dos perfiles con la misma antigüedad en el currículum.
El primero lleva diez años en el mismo tipo de sistema. Llega, toma el ticket, lo cierra, despliega. Conoce el repositorio mejor que nadie. Si le preguntas por un fallo, te dice dónde está. Si le pides algo fuera de ese carril, el método es el de siempre: la misma base de datos, la misma forma de partir el problema, la misma prisa por volver a lo conocido. Diez años. El segundo año ya se parecía al décimo.
El segundo también lleva diez años, y no necesariamente en diez empresas. Lo que cambió fue el problema. Un sistema con usuarios de verdad. Un despliegue que falló un viernes. Un dominio que no entendía: pagos, datos, una restricción de negocio que no se resolvía con otro componente. Años en los que tuvo que explicar una decisión a alguien que no escribe código, y años en los que su propio diseño se le regresó seis meses después.
Los dos pueden llamarse senior. Uno repitió un oficio hasta volverlo cómodo. El otro acumuló cicatrices que sí se transfieren al siguiente sistema.
Lo que sí dice la investigación
Anders Ericsson describió esto en el trabajo sobre práctica deliberada: el rendimiento experto no sale de repetir lo que ya sale bien. Sale de practicar al borde de lo que todavía no dominas, con una señal clara de si salió bien o mal. Diez mil horas de lo mismo no te vuelven experto. Te vuelven rápido en esa hora.
Daniel Kahneman y Gary Klein llegaron a una conclusión parecida desde otro lado. La experiencia mejora el juicio cuando el entorno es lo bastante regular y la retroalimentación llega pronto y sin ambigüedad. Un ajedrecista ve el resultado de la jugada. Muchos equipos de software no. El ticket se cierra, el usuario se va, y nadie te dice si la decisión fue buena o solo que dejó de tronar hoy.
Sin esa señal, los años se sienten a experiencia y son memoria. Recuerdas cómo se hizo la última vez. No aprendiste si debía hacerse así.
Anders Ericsson, el investigador detrás de la práctica deliberada, explica la idea él mismo en menos de cuatro minutos:
No hace falta renunciar para aprender
Si tu puesto ya no te reta, cambiar de empresa es una opción, no la única. A veces basta con pedir otro proyecto, otra parte del sistema, o un problema que todavía no sabes resolver.
Eso se ve concreto. Ofrecerte para el incidente que nadie quiere. Escribir el documento del flujo que solo vive en la cabeza de una persona. Tomar una restricción de producto y proponer qué no construir. Mentorear a alguien y darte cuenta de que no sabes explicar por qué el equipo hace las cosas así.
La comodidad no es un defecto moral. Es una mala métrica de crecimiento si la confundes con seniority.
Si contratas
Los años en un puesto dicen poco. Lo que alguien resolvió, sí.
Pregunta por un sistema que se les complicó, no por la lista de tecnologías. Pregunta qué cambió en la segunda versión. Pregunta qué decisión no repetirían. Una persona con cuatro años y tres problemas distintos te puede decir más que una con diez años y un solo carril bien ensayado.
La antigüedad sirve para una cosa: descarta que alguien acaba de llegar. No te dice qué aprendió mientras estaba ahí.
¿Cuál fue la última vez que sentiste que aprendías de verdad en el trabajo? Si no la recuerdas, el calendario está corriendo solo.
«La experiencia no es lo que le sucede a una persona; es lo que esa persona hace con lo que le sucede».
— Aldous Huxley, Texts and Pretexts (1932)
Referencias
- Ericsson, K. A., Krampe, R. T., & Tesch-Römer, C. (1993). The role of deliberate practice in the acquisition of expert performance. Psychological Review, 100(3), 363–406.
- Kahneman, D., & Klein, G. (2009). Conditions for intuitive expertise: A failure to disagree. American Psychologist, 64(6), 515–526.
- Deliberate practice, Wikipedia (en inglés).
- Video: The New Science of Expertise: Anders Ericsson, Rotman School of Management.
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